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Yo también tengo un sueño

By: Frank Worley-Lopez - Nov 18, 2013, 4:09 pm

EnglishMartin Luther King Jr. tenía un sueño. Era uno muy bueno. Yo también tengo un sueño, que también tiene que ver con la equidad, pero es el tipo de equidad que solo puede alcanzarse con Libertad.

No sólo la definición comúnmente entendida de la comunidad o la libertad nacional, sino la Libertad; derechos individuales, inalienables e innegables. Tengo un sueño, el de encontrar o construir un lugar donde reine la libertad. Sueño con un lugar donde la mayoría no pueda usar el poder y la fuerza del gobierno para hacer cumplir sus caprichos y preferencias sobre una minoría impopular.

Amo los Estados Unidos de América. No por lo que son hoy, sino por lo que se ha hecho antes. Cierto, hemos tomado decisiones desacertadas, pero el balance de nuestras acciones todavía es bueno. Es también cierto que esta gran Nación ha perdido su rumbo, tanto que mi miedo, al igual que el de otros colegas, es que no haya vuelta atrás a aquellas ideas fundamentales que yacían en la Declaración de Independencia y en la Carta de Derechos de la Constitución.

Sueño con un lugar donde sea un problema de elección personal lo que comes, lo que bebes, lo que fumas o si decides permitir fumar dentro de tu casa. Que el cuidado de tu propiedad o las drogas que consumes sean decisiones que estén completamente en tus manos, no en las manos de un cuerpo de gobierno que puede ser influenciado o sobornado.

Sueño con un lugar donde las personas son libres de elegir cuándo y cómo asociarse, y eso implica un lugar donde los sindicatos y las asociaciones no pueden ser obligatorios. Donde los empleados del gobierno son servidores públicos, no burócratas arrogantes que toman decisiones con el único objetivo de preservar su presupuesto y su trabajo.

No me malinterpreten. Me gustan los caminos, los puentes, el agua potable pura y la electricidad; incluso, disfruto los parques nacionales y hacer algo por la preservación de las especies y la protección del medio ambiente con reglas razonables y lógicas. Mis amigos libertarios dicen a menudo que la mejor forma de preservar una especie es encontrar una forma de que esa preservación genere una ganancia, y la ganancia no es siempre dinero. Creo que tienen razón.

Creo en la defensa nacional. Creo en la seguridad. Sé que no hay mejor seguridad que una ciudadanía bien armada con el derecho y la autoridad de usar sus armas para defender su propiedad, persona y familia, sin importar donde se encuentran. Creo que solo una Nación soberana puede ayudarnos a proteger estos derechos.

Estoy cansado, muy cansado de la intrusión del gobierno en nuestras vidas y las personas que lo apoyan. Estoy cansada de esas personas que están tan seguras de su Fe, sean religiosos o vegetarianos, ateos o quién sabe que otros que dicen saber lo que es mejor para mí y mi familia y quieren asegurarse protegerme de mi propia voluntad. Estoy enfermo de ver tanta información y educación sirviendo a la creación de generaciones de robots que dicen creer en la Libertad, pero sin embargo luchar por políticas que la ahogan. Me cansé de los discursos de aquellos que usan a los niños como excusa para regular el comportamiento de los adultos. Sueño con un lugar donde los niños estén bajo la tutela de sus padres, no en préstamo bajo la tutela del Estado.

Me frustra que continuamente se reconozcan y protejan libertades de aquellos cuyo único objetivo es quitarnos. Llámenme fascista si quieren, pero yo preferiría tener un lugar en el que abogar por el control gubernamental de una elección personal no sea solo una acción limitada, sino criminal. Los que pretendan utilizar al Estado para controlar decisiones personales, serían expulsados.

No tolero a los que ignoran un siglo y medio de evidencia de la brutalidad del socialismo solo para impulsar más de lo mismo en Puerto Rico y Estados Unidos. Y estoy harto de los que demandan obediencia a la ley, excepto cuando se refieren a las leyes fundamentales que crearon esta Nación. Me pregunto, si aquellos en el poder ignoran las leyes que les dieron autoridad, ¿qué legitimidad tiene su autoridad sobre nosotros?

Su única autoridad es la que se basa en la fuerza.

Me enfurecen las intrusiones, la esclavitud y el abuso. Desde las más mundanas y razonables leyes relativas al cinturón de seguridad, hasta las más intrusivas y contradictorias, prohibitivas de las bebidas gaseosas, las gasas trans y fumar; desde el opresivo y criminal “detención y registro”, que fluctúa entre los controles en las carreteras y el espionaje desde la NSA; me enfuerecen todos ellos. Pero todas estas regulaciones están conectadas. Un límite a la libertad personal es usado para justificar el siguiente, y entonces el siguiente, hasta que llegamos a la situación actual.

Estoy cansado de que la Nación más rica del planeta encuentre todas las formas posible de auto destruirse, y un pueblo que apoya esta destrucción, pidiendo todavía más de lo mismo. Estoy cansado de los políticos vendiendo los programas sociales para ayudar a los pobres, y luego de billones de dólares invertidos, el resultado es más pobreza, y en lugar de aceptar la falla del programa, invierten más.

Sueño con un lugar donde el gobierno sea verdaderamente limitado, donde una comunidad sea capaz de hacer leyes que gobiernen la comunidad, pero no el Condado, el Estado, y menos aún el gobierno federal. Sueño con un lugar donde el individuo sea la Suprema Corte de su soberanía, donde no tiene que afrontar algún impuesto especial por no comprar algo, donde podés elegir apoyar programas sociales, o no apoyar ninguno.

Si, sueño con un lugar que tenga buenas carreteras, pero no leyes que obligan a usar cinturón de seguridad. Me gustaría un lugar donde el matrimonio no sea una competencia del gobierno, sea entre un hombre y una mujer, entre dos mujeres o entre un hombre y muchas mujeres, o viceversa. Estoy cansado de explicar que mi argumento no tiene que ver con la moral o la religión, sino con el individuo y la libertad de elegir.

Sueño con un lugar donde el gobierno sea lo suficientemente inteligente para entender que la guerra contra las drogas es una guerra contra las personas y su libertad, y donde todas las drogas sean legales. Pido un lugar donde la ley civil y las decisiones reguladoras y administrativas no sean usadas como formas de violar la Constitución y otros derechos no “garantizados” por el gobierno pero reservados igualmente a las personas.

Estados Unidos ya no es ese lugar. Ese lugar no existe en ningún lugar de este planeta. ¿No es tiempo de que quienes entendemos este concepto, ofrezcamos a la Libertad nuestras vidas, nuestras posesiones, nuestra libertad y nuestro honor? No necesitamos derrocar ningún gobierno, ni usar la fuerza; pero si no actuamos pronto, condenaremos a nuestros hijos y nietos al horror de la esclavitud y a las nuevas formas de socialismo que están cambiando Estados Unidos y el mundo.

La próxima elección no solucionará este problema. Un republicano, sin importar su dedicación, no resolverá los US$ 17 billones de deuda nacional, y los US$ 60 billones de deuda total. Un republicano no convertirá a la seguridad social en un verdadero y confiable fondo de intereses y dividendos. Tampoco detendrá la vigilancia de la NSA, quizás no cancele el programa Obamacare, y seguramente no terminará con la guerra contra las drogas ni las leyes contra otras decisiones personales como el casamiento y la prostitución. Y si, la última debe ser absolutamente legal.

Creo que es posible tener una sociedad que funciona con todos los avances modernos sin tener que regular cada aspecto de nuestras vidas. Creo que nos estamos quedando sin tiempo de hacer este sueño realidad.

Yo tengo un sueño también, pero quién está allí para soñar conmigo…

Traducido por Sofía Ramirez Fionda.